dimarts, 9 d’octubre de 2012

Guia per a distingir tipus de bebedors de vi plena d'idiotes



Internet dóna per molt, també per a grans bestieses, tot i que alguna por arribar a ser, fins i tot, força divertida.  Buscant, buscant es pot trobar una guia (http://www.planetajoy.com/?Los_idiotas_del_vino%253A_quien_es_quien_a_la_hora_del_descorche&page=ampliada&id=2983) per a distinguir tipus de bebedors. La classificació està plena d’idiotes:

Los idiotas del vino: quién es quién a la hora del descorche

Una guía para distinguir qué tipo de bebedor tenés enfrente.


Desde la presunción del que bebe vinos carísimos, al comprador compulsivo de accesorios inútiles, pasando por el conservador que sólo compra etiquetas clásicas. En esta nota te contamos cómo es cada uno de estos personajes insoportables para que sepas a qué atenerte cuando te aborde alguno de ellos y te invite una copa.

1. El idiota presumido
Lo habrás visto más de una vez. Este tipo es el que siempre se jacta del precio que paga por los vinos que bebe. “¿Te gusta? Lo conseguí a 120 pesos”. Suele ser un consumidor inseguro, que encuentra solidez cuando se afirma en el dinero. Como en nuestro mercado hay cada vez vinos más caros, su población lamentablemente va en aumento. 

2. El idiota snob
Es el tipo de idiota que prefiere invertir en una conservadora de vinos, porque un compañero de la oficina tiene una, antes de comprar unas buenas botellas para beber. Después juzga su nuevo bien como si fuera un mueble –queda lindo, luce, es bonito-, pero no tiene ni idea de cómo piensa llenarla ni con qué. A su favor tiene la candidez infantil de sus elecciones.

3. El idiota amarrete
Abunda entre quienes no entienden que el vino es para compartir. Este bebedor canuto es capaz de invitar amigos a una cena y convidar un vino de menor categoría del que toma todos los días. Se lo reconoce rápido porque sale de la cocina con su copa bien llena y trae una botella abierta que ofrece a sus invitados.

4. El idiota conservador
Todos están equivocados, menos él. El conservador encarna una suerte de taxista que siempre te canta la justa… pero la misma justa de las últimas cuatro décadas. Aferrado a su verdad, bebe López como la última perla de la góndola, mientras desprecia todo intento por hacer vinos distintos. Descree de los varietales (“¡qué Malbec, Cabernet, ni ocho cuartos! El tinto es tinto y sanseacabó”), añora etiquetas desaparecidas hace décadas (¡vos porque nunca probaste los vinos de la bodega Furlotti!) y cree que el rosado “es para maricones”.

5. El idiota ilustrado
Toma todos los cursos de cata, asiste a todas las degustaciones y lee todas las revistas especializadas. Parece ilustrado, pero en realidad sólo repite lo que lee y escucha como si cantaran los 10 mandamientos. Lo peor del caso es que antes de abrir una botella, la presenta como si fuera una pieza de museo y aburre con un largo rosario de tecnicismos (fermentación maloláctica, acidez volátil y breth son el ABC de su vocabulario). Bebe lo que dicta la crítica y asiente con gesto sesudo todo lo que opinan los demás.

6. El idiota fundamentalista
Hay que admitir que lo moviliza un fin noble: beber nada más que vino. Pero llega al colmo de no compartir una copa si no hay tinto o blanco. Desprecia los destilados y cervezas como bebidas de bárbaros. Jamás le agrega al vino soda ni hielo, porque considera que eso es un sacrilegio, aún cuando está bebiendo vino patero de damajuana.

7. El idiota de bazar
Si lo tenés de amigo, puede ser divertido. Atesora cuatro sacacorchos de distinto tipo, cortagotas en dos variantes, un atril para lucir la botella, un juego de personalizadores de copas y posavasos con motivos alusivos al vino. Pero si algo distingue a este idiota de los demás, es que le gusta usarlos a todos y explicar cuál su virtud frente a otras herramientas. ¿Botellas de vino? Compra una cada tanto.

8.  El idiota desconfiado
Se resiste a gastar más 20 pesos en una botella porque dice que arriba de ese dinero todo es “puro marketing”. Lo suyo son las marcas clásicas que, a su juicio, están desprovistas de toda inversión en marca y son puro vino, “duro y del bueno”. Considera que todo aquel que compra una etiqueta moderna y algo más cara, es básicamente un zombie que no puede pensar por sí mismo.

¿Qué otro idiota del vino conocés?  

Por Joaquín Hidalgo

1 comentari:

  1. Hahahahahahahaha, realment molt bo. clar que és simplista i només fa referència al idiotes però l'he trobat molt divertit i encertat en alguns cassos. Segur que tots tenim un costat "idiota del vino".

    Gràcies per l'article, m'ha alegrat el dia !!!

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