dijous, 5 de setembre de 2013

Posar en valor el vi català a través de Vinari, a Vinos y Restaurantes

Imatge de Vadevi

En l'edició d'aquest mes de setembre de la revista Vinos y Restaurantes signo un reportatge sobre el concurs Vinari, que ara és apunt d'enfilar la recta final.

Poner en valor el vino catalán



RAMON FRANCÀS

A pesar de que el mundo del vino está de plena moda, el consumo retrocede como los cangrejos. El cambio de hábitos alimentarios, la enquistada crisis económica y los precios a veces demasiado caros de los vinos en la restauración, el hecho de que la promoción y la publicidad no haya sido la más adecuada, la carencia de educación o la intensificación de los controles de alcoholemia han provocado que la caída del consumo de vino haya sido imparable. Así, si el 1998 cada persona bebía, de media, más de 36 litros el año, este volumen de vino consumido por persona ha ido bajando hasta caer por debajo los 21 litros por persona y año. La Federación Española del Vino (FEV) calcula que el consumo español de vino ronda los 10 millones de hectolitros, cifra que dividida entre el conjunto de los habitantes que residen en España supone que cada individuo consume 20,92 litros por año. En un informe económico, la FEV apunta que, independientemente de las tendencias de consumo de vino en España por canales, la variación general se prevé "claramente a la baja", aunque recuerda que estimar el consumo per cápita de vino es una empresa "difícil". Hay quién encuentra curioso que esto pase cuando los cursos y catas de vinos o el enoturismo van a más.
            Al descenso del consumo de vino en Catalunya se suma el hecho de que se consume más vino foráneo que no autóctono. En Catalunya, el principal feudo histórico para los vinos de la Rioja, la riojitis se mantiene, a pesar de que, poco a poco, se va invirtiendo una tendencia que hace demasiado que dura. Siete de cada diez botellas de vino con crianza que se venden en la hostelería española son de Rioja. A menudo se ha creído en Catalunya que lo mejor siempre es el que viene de fuera y, claro está, al final los vinos foráneos han acabado conseguido unas cotas de mercado muy destacadas, una tendencia que está costando mucho de modificar.
            Tampoco la prensa del vino catalana (la mayoría de revistas, guías y profesionales de la comunicación del vino tienen sede en Madrid) ha tenido mucho fuerza ni capacidad de influencia. Lo que ocurre en Catalunya con el consumo de vinos es una anomalía que no pasa en otros regiones productoras. En Chile es extraño encontrar vinos argentinos, y en la *Champagne no hay ni rastro de cavas. En el aeropuerto de Florencia está repleto de vinos de la Toscana, mientras que en el del Prat se pueden encontrar vinos de todas partes, e incluso disc-jockey en stands de Moët Chandon. Mientras, en las grandes superficies comerciales franceses es muy difícil encontrar un vino español, a no ser que sea el cava Cordón Negro de Freixenet (lo cual tiene cierto mérito).
            Hace tiempo que se hablaba de impulsar un concurso de vinos catalanes pero, por diferentes motivos, no ha sido hasta ahora que finalmente sale adelante. Los Premios Vinari son una muestra más de la madurez y sobre todo de la normalidad del sector vitivinícola catalán. Aplaudo que por fin la prescripción de los vinos locales se haga desde casa y no desde fuera, a través de un concurso que quiere trascender y tener difusión. Es difícil juzgar un vino sin saber qué y quien hay detrás. A sabiendas de quien hace el vino y como lo hace se sabe mucho del vino. Las catas a ciegas siempre son muy crueles, pero son la mejor manera de ser equitativos y justos. Profesionales catalanes, entre cielos cuales hay grandes profesionales, catan para Vinari vinos catalanes a ciegas. Y esto es una gran noticia para el vino catalán.
            Los Premios Vinari los convoca Vadevi.cat con la colaboración de otros medios especializados, como la revista Cupatges, y el apoyo del Departament d’Agricultura de la Generalitat y del Institut Català de la Vinya i el Vi, además del Ayuntamiento de Vilafranca del Penedès, sede de la gala final del concurso. La evaluación de los vinos participantes se ha realizado en Monvínic, en catas a ciegas realizadas con gran rigor, antes de la gran fase final. En otoño se realizará la cata final, en la que unos veinte catadores de prestigio en una sola sesión, probarán y puntuarán los vinos preclasificados para definir la puntuación final y los premios. Con los premios decididos, pero mantenidos en secreto por la organización, se convocará una gala de entrega de premios en el Teatre Casal de Vilafranca del Penedès en que se hará lo entrega del premios en una ceremonia "orientada a lograr una gran repercusión mediática".
            Se afirma desde la organización que “por primera vez, Catalunya dispone de unos premios en los que se reconocerá y se dará difusión a la calidad de los vinos que se elaboran”. Se añade que “todos los países elaboradores de vino tienen sus propios certámenes, guías, actos, para promover los vinos locales. Se trata que la prescripción de los vinos locales se haga desde casa y no desde otros lugares, especialmente si estos lugares también elaboran sus propios vinos, a los que, lógicamente, favorecen. Los concursos tienen, además, el valor añadido de la imparcialidad, dado que se prueba y se valora los vinos a ciegas, sin que los catadores sepan qué vino están puntuando”. También se apunta que Catalunya es el único lugar del mundo en que, siendo un lugar elaborador y exportadores de vinos, se consumen más vinos foráneos que locales. Es por eso que “hay que reforzar la difusión de nuestros vinos en el mercado catalán, ya que hay un margen amplio para hacer crecer las ventas. Uno de los mejores recursos para difundir la calidad de los vinos de un lugar son los concursos, en los que un jurado formado por profesionales valoran a ciegas los vinos participantes y distinguen los mejores con galardones, clasificados en varias categorías”.
            El director general del Incavi, Jordi Bort, entiende que los Premios Vinari son “una combinación que da como resultado un veredicto que será apreciado por los consumidores y prescriptores que orientan sus decisiones a partir de la información que proporcionan estos certámenes”. Bort añade que “honestidad y profesionalidad son dos ingredientes que garantizan que los premios otorgados tendrán la homologación con otros concursos internacionales. Y el veredicto de los Premios Vinari será reconocido internacionalmente también por los prescriptores y expertos interesados en los vinos catalanes”. El hecho de que se hayan inscrito más de 725 vinos a un concurso cuyo jurado presido demuestra la gran expectación que ha despertado esta primera edición.

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