dijous, 3 de maig de 2012

La marca Barcelona topa amb la DO Catalunya

Les vinyes i els vins de l'Ajuntament Barcelona fa temps que aixequen polèmiques. Ara la marca Barcelona ha topat amb la DO Catalunya de Xavier Pié, que vol evitar que es crei una marca de vins Barcelona. De fet, els vins de l'Ajuntament de Barcelona van ser emparats, des d'un primer moment, per la DO Catalunya. El company Jaume V. Aroca és qui signa la informació a La Vanguardia.com:


La marca Barcelona se atasca con los vinos de Catalunya

La denominación de origen Vins de Catalunya ha presentado una alegación contra la marca Barcelona | El consejo regulador catalán quiere evitar que Barcelona cree una marca de vinos | El Ayuntamiento espera resolver el contencioso en unos pocos meses

Vida | 03/05/2012 - 00:30h
Riña doméstica. El reconocimiento oficial de la marca Barcelona en el registro de patentes y marcas del Ministerio de Industria ha trastabillado casi en el último minuto con la objeción planteada por otra marca de la familia: el consejo regulador de la denominación de origen Vins de Catalunya.

La objeción, presentada el pasado mes de febrero por el presidente del consejo, Xavier Pie, sostiene que Barcelona no puede regular esta marca para las bebidas alcohólicas. Los argumentos de Pie tienen un fondo político, aunque él asegura que sus motivos son meramente jurídicos: "Por encima de Barcelona está la marca de Catalunya que es de todos, de todo el país. Imagínese que un productor de vinos local decide traer un cargamento desde Argentina y lo embotellan aquí con la marca Barcelona, esto afectaría a la denominación Catalunya, que reúne unos requisitos de calidad y de origen de la uva. Esto es lo que debemos impedir. Es nuestro cometido".

El reproche técnico planteado por el consejo regulador implica la paralización del registro formal de la marca Barcelona ante el ministerio.

"Resolverlo será un proceso relativamente sencillo -explica Pepe Isern, abogado de J. Isern, una de las empresas de patentes y marcas más veterana de Barcelona-. El Ayuntamiento deberá llega a un acuerdo con el consejo regulador para que ellos lo retiren. Una vez que hayan retirado la objeción, el registro tomará una decisión que en teoría debería ser positiva".

Fuentes municipales estiman que en julio puede estar cerrado el acuerdo. "No estamos preocupados -asegura la segunda teniente de alcalde del Ayuntamiento, Sònia Recasens-. Nos sentaremos con estos señores y lo resolveremos. Si el vino es un problema, lo arreglaremos".

El Ayuntamiento trata de restar importancia a este contratiempo, que señala alguna descoordinación institucional. A fin de cuentas la denominación de origen Vins de Catalunya está tutelada "técnicamente" por el Departament d'Agricultura, Ramaderia, Pesca, Alimentació i Medi Natural de la Generalitat.

Una portavoz de esta conselleria puntualizó ayer que el consejo regulador es independiente y que la Generalitat no participa en la toma de decisiones de este organismo. Aun así, el propio departamento admitió que el director del Incavi, el Institut Català del Vi, Jordi Bort, sí estaba al corriente de la alegación presentada.

Lo llamativo es que en los dos meses en que el registro ha tenido en exposición pública la petición del Ayuntamiento de Barcelona para obtener el reconocimiento formal de la marca, la única objeción presentada ha sido la que se ha hecho desde Catalunya.

"Cuando se inició el proceso estábamos convencidos de que habría un alud de alegaciones. Deberíamos alegrarnos de que sólo se haya presentado una", explicaban ayer fuentes del propio Ayuntamiento de Barcelona.

Y, de hecho, incluso esta podría haberse evitado. El presidente del consejo regulador, Xavier Pie, envió una carta dirigida a la alcaldía de Barcelona en la que anunciaba la presentación de la objeción y se ofrecía a establecer conversaciones sobre ella. "Todavía estamos esperando una respuesta a esta carta", se lamenta la presidente del consejo.

Sin embargo, hasta el día de ayer, en que La Vanguardia se interesó por el asunto, el Ayuntamiento daba por hecho que nadie había presentado objeciones al registro de la marca.

"Es realmente extraño que no haya habido más alegaciones -explica Isern-, porque hay algunas marcas que antes del registro ya utilizaban el nombre de Barcelona. El hecho de que no se las haya consultado puede debilitar el registro que propone ahora el Ayuntamiento".

Para los expertos, el registro de la marca es un trámite pero no es relevante. En realidad lo sustantivo es que, con o sin registro, Barcelona desarrolle una estrategia. "El registro, en este sentido es un instrumento, poco más", razonan en el Ayuntamiento.

El Consistorio barcelonés prevé desplegar en los próximos meses una agencia que se encargará de velar por la gestión de la marca. Este organismo, amén de custodiarla y de velar por su buen uso, deberá disponer de un observatorio que le permita conocer la debilidades y las fortalezas de Barcelona en el marketing urbano global.

Lo cierto es que ya es la segunda vez que asuntos relacionadas con la sensibilidad nacional -ya sea catalana o española- se cuelan en la corta vida de la marca Barcelona, lo que da más argumentos a quienes defienden que su gestión se realice desde fuera de las instituciones políticas y se entregue al sector privado, como, de hecho, ya hacen otras ciudades. Pero, por el momento, el Ayuntamiento no quiere ni oír hablar de esta opción.

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