dissabte, 10 d’agost de 2013

Màxima distinció per a Vall Llach, avui a La Vanguardia


A la recontraportada de la secció d'Economia de l'edició de La Vanguardia d'avui signo la noticia de l'obtenció per part de Vall Llach de la màxima qualificació a la qual pot optar un vi català. També recullo la seva bona marxa econòmica tot i la crisi.


La bodega de Porrera crece pese a la crisis gracias a las exportaciones y a la buena marcha del mercado catalán

Máxima distinción para Vall Llach


RAMON FRANCÀS
Porrera



El camino hacia la excelencia de la bodega Vall Llach de Porrera se ha visto recompensado con la máxima calificación a la que puede optar un vino catalán, la de Vi de Finca Qualificada. Con la nueva añada del corpulento tinto Vall Llach, la del 2010, que se comercializará durante la campaña navideña de este año a 95 euros la botella, estrenarán el sello de Vi de Finca. Por ahora solo han obtenido este reconocimiento Clos Mogador de René Barbier (Priorat) y las gamas altas de Jean Leon (Penedès). Vall Llach es propiedad de Lluís Llach, que se implica directamente en la bodega y los viñedos pese a ser prácticamente abstemio, y de Albert Costa, hijo del notario fallecido el pasado mes de febrero que fue amigo personal y socio fundador con Llach de la bodega. Lluís Llach asegura que obtener el Vi de Finca para Vall Llach, que nace de la parcela de 3 hectáreas de Mas de la Rosa, supone reconocer “cuando la tierra se convierte en cultura y el cultivo de la vid en artesanía”.
            Vall Llach cerró en junio pasado su último ejercicio con una facturación de 900.000 euros, 50.000 más que en el ejercicio anterior pese a la crisis. Buena parte del crecimiento ha venido dado, según Albert Costa, por la entrada en un mercado de la relevancia de Brasil, y por el incremento de ventas de productos de alta gama como Vall Llach en países asiáticos y en Estados Unidos. También se han visto sorprendidos por un incremento de ventas en Catalunya con vinos como Embruix. Albert Costa asegura que anhelan seguir creciendo en Catalunya “aprovechando el interés que notamos que existe cada vez más por las pequeñas obras de arte y territorio que se hacen en el Priorat”. Producen unas 110.000 botellas, de las que exportan un 75%.
            La bodega Vall Llach, que acaba de abrirse de forma decidida al negocio ecoturístico, fue creada a inicios de los años 90. La primera vendimia fue la del 98, que irrumpió en el mercado a finales del año 2000. “Rigor y calidad” son sus dos principales premisas. Afirman que “la combinación medida de la tradición y de las más altas tecnologías se aplica rigurosamente en todos los procesos creativos del vino”. Apuestan por la microproducción controlada de sus fincas y trossos “buscando que la calidad prevalezca siempre por encima de la cantidad”. Del mismo modo, Vall Llach se ha marcado un techo en la expansión de su producción y crecimiento, para “no perder nunca el control personalizado y exhaustivo en cada uno de los procesos”.

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