divendres, 17 d’agost de 2012

'¿Beber vino en almuerzos de negocios es de estúpidos?', a La Vanguardia



Aquest diumenge passat publicava a La Vanguardia un reportatge a la secció dominical  Diners de La Vanguardia arran d'un polèmic estudi. Què en penseu? No opineu que es criminalitza massa al vi?


¿Beber vino en almuerzos de negocios es de estúpidos?



RAMON FRANCÀS
Barcelona

Beber vino, cerveza o cualquier otro tipo de bebida alcohólica durante una comida de negocios o una entrevista de trabajo ya no parece ser una buena elección, según un controvertido estudio de investigadores universitarios de Estados Unidos publicado en el Journal of Consumer Psychology. No solo no es apropiado sino que, además, es de “estúpidos”, de personas que ofrecen una imagen a los demás de menor inteligencia. O sea, que en las comidas de negocios o las entrevistas de trabajo parece más inteligente pedir un vino, pero la percepción que, inconscientemente, van a tener nuestros compañeros de manteles va a ser que la persona es más tonta si pide alcohol que si toma otra bebida. Los investigadores que han firmado el estudio (Scott I. Rick, de la universidad de Michigan, y Maurice E. Schweitzer, de la de Pennsylvania) han llegado a tildar esta percepción, nada más y nada menos, como el imbibing idiot bias (expresión que podría traducirse como el prejuicio del bebedor idiota).
            La indignación de buena parte del sector del vino por estas conclusiones ha sido más que notable. El propietario del restaurante de lujo Via Veneto de Barcelona, Josep Monje, no puede estar más en desacuerdo con este estudio.  En este establecimiento de la calle Ganduxer se lleva ya 45 años cerrando todo tipo de negocios, incluso la creación de entidades bancarias, o sellando grandes acuerdos políticos. Como recuerda Monje, en esas mesas “nunca ha faltado una copa de buen vino”. De hecho, en la bodega de Via Veneto, situada a 6 metros de profundidad bajo tierra, se conservan más de 10.000 botellas. El propietario del restaurante entiende que el estudio de Scott I. Rick y Maurice E. Schweitzer está “muy fuera de lugar”, y faltado de “rigor”. La restauradora de Vilafranca del Penedès Olga Guasch, que regenta El Gat Blau, no se muerde la lengua a la hora de manifestar que “ya está bien de tanta tontería y de tanta gente que pierde el tiempo para realizar tontos estudios que ni enriquecen a las personas ni a la sociedad”. También afirma que este tipo de estudios “no podían venir de otro sitio que no fuera Estados Unidos”, y se pregunta: ¿Qué saben ellos de buena gastronomía y del buen vino”. Entre los enólogos la cuestión tampoco admite duda alguna. Enric Roca, de la tradicional bodega del Penedès Avgvstvs-Forvm, considera que “lo que sí es estúpido es no disfrutar de un lenguado con un blanco o un cava o comer un chuletón con una Coca-Cola”. También se pregunta: “¿qué tiene que ver una copa de vino con la inteligencia?”
            Destacados empresarios del sector del vino en España, como es el caso de José García Carrión, entienden que “la restauración es un escaparate ideal para la promoción del vino, difundir sus bondades y otorgar prestigio”. De esta forma, no pocos empresarios lamentan aportaciones como la de estas dos universidades norteamericanas en un momento en el que el consumo de vinos en los restaurantes no deja de disminuir con la crisis, desplazándose hacia los hogares. En la última asamblea general anual de la Federación Española del Vino (FEV) se certificó la “retracción” del canal Horeca en España, aunque sin facilitarse datosw concretos. La presidenta de la patronal Pime Cava, Mercè Rossell, teme que “por el camino que se lleva” el vino “acabe considerándose como el tabaco”. Opina que se está “criminalizando” injustamente al vino mientras apela a los “muchos” estudios científicos que han concluido que un consumo moderado de vino es saludable. El presidente de la Confraria del Cava Sant Sadurní, Pere Bonet; puntualiza que “la inteligencia o la estupidez no está en el vino ni son atributos o defectos que dé el vino al bebedor”. Eso sí, recuerda que consumido con moderación “realza” los buenos momentos, incluyendo una comida de negocios.   
            Representantes empresariales como Joaquim Gay de Montellà, el presidente de Foment del Treball Nacional y propietario de una bodega de Sant Pere de Ribes en la que ya en el siglo XV los frailes jerónimos elaboraban vino, entiende que el estudio de los investigadores de las universidades de Michigan y Pennsylvania “es una opinión diferente a la que reina en la cultura europea y mediterránea”. Añade que “la moderación en el consumo de vinos es favorable a crear una armonía y un clima favorable ideal para cerrar negocios”, y recuerda los estudios científicos que certifican los efectos saludables, como los de carácter cardiovascular, asociados a un consumo moderado de vino. De hecho, el presidente de la FEV y del Observatorio Español del Mercado del Vino, Félix Solís Yáñez, encabezó el pasado mes de junio una  delegación del sector del vino que se reunió con la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, para exponer su preocupación por “las políticas de salud pública que vienen dictadas desde instancias internacionales en las que no se distingue el consumo del abuso, ni hay un reconocimiento a los patrones de consumo adecuados, como los que siguen los consumidores de vino, que no consiguen sino deslegitimar el producto ante la sociedad”. La FEV reclama al Ministerio una mayor implicación en el diseño de estas políticas y se ofreció a ayudar en el diseño de herramientas “efectivas y no indiscriminadas” que contribuyan a paliar el problema de consumo inadecuado de alcohol en la sociedad.
            El secretario general de la FEV, Pau Roca, afirma que “desgraciadamente, para consumir vino hay que saber mucho. Hay que saber de variedades, de añadas, de denominaciones, de marcas o de procesos de producción”. La decisión es muy compleja de tomar para un profano en la materia. Por lo tanto, añade Roca, “el acto y decisión de escoger un vino es todo menos estúpido: es un acto de inteligencia, en el que la voluntad del acto decisorio se ha condicionado demasiado por la cultura. Esto es un problema, pues se ha restringido mucho el consumo y se ha elitizado pero, por otra parte, podemos alegar que casi nadie que consume vino lo hace de forma impulsiva e irreflexiva”.  El consumo del vino pues es. Según el secretario general de la FEC, “un acto intrínsecamente inteligente”.    El sector del vino, según la organización sectorial que preside Félix Solís, “no da la espalda a estos problemas de consumo inapropiado, especialmente entre los colectivos más sensibles al problema como es el caso de los jóvenes”. En el marco del programa “Wine in Moderation”, difunden el mensaje de moderación en el consumo de vino y la educación del consumidor. El programa “Wine in Moderation” forma parte del compromiso del sector vitivinícola europeo, en el marco de la Estrategia UE en materia de alcohol y salud, para “hacer una contribución efectiva y activa a la sociedad ante los problemas que causa el alcohol, basada en la ciencia, la información, la educación en sentido amplio, y la autorregulación sectorial”.

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