dimarts, 14 de maig de 2013

Morlanda i Fra Guerau, maridats amb el Restaurant Marejol

Pel darrer número de la revista Barcelona Divina he realitzat un reportatge i un maridatge entre els vins de Morlanda (DOQ Priorat) i Fra Guerau (DO Montsant) i l'emergent restaurant Marejol de Vilanova i la Geltrú. Que vagi de gust:


Autenticidad mediterránea, maridando mar y montaña

Poseidón, dios del mar, envió un toro blanco al rey Minos de Creta para que lo sacrificara en su honor. El rey Minos no lo hizo, provocando la ira de Poseidón. El dios se vengó haciendo que la mujer del rey, Pasífae, se enamorara locamente de aquel toro blanco. Bajo las órdenes de la reina, Dédalo - ingeniero de la época - construyó una vaca de madera, donde se escondió Pasifae. De este modo, Pasifae pudo consumar su amor con el toro blanco. De su unión nació el minotauro. La muerte del minotauro, a manos del ateniense Teseo, liberó del miedo a todos los pueblos del Mediterráneo.

Por Redacción, fotos de Joan Masats


Los tintos Fra Guerau y Morlanda, de Freixenet.
La escultura de bronce que simboliza este mito tan mediterráneo, obra de Òscar Estruga, preside uno de los espigones de la playa de Ribes Roges de Vilanova i la Geltrú, justo delante de uno de los emporios gastronómicos más mediterráneos, el restaurante Marejol que regenta la familia Gallego desde el 12 de marzo de 2004. Jose y Pilar Gallego ofician en la sala con sencillez y calidez hogareña mientras otras dos de sus hermanas se encargan de gobernar los fogones (Susi) y los postres (Loli). El cóctel familiar se completa con un quinto hermano, el bartender Manolo.
Hay quien dijo que en carácter, en comportamiento, en estilo y en todas las cosas, la suprema excelencia es la sencillez. Por su parte, el escritor y político ruso Máximo Gorki remarcó que todo lo que es verdaderamente sabio es simple y claro. Y precisamente en lo simple y claro, en la grandeza de un producto único y fresco acabado de llegar de la lonja de la Cofradía de Pescadores de Vilanova i la Geltrú, y también en la sabiduría tras los fogones, reside la grandeza del restaurante Marejol de la capital de la comarca del Garraf.
Fotos de Marejol, Vilanova i la Geltrú
Esta foto de Marejol es cortesía de TripAdvisor

Es un restaurante de primera línea de mar con una carta de vinos de primera, centrada en los productos de proximidad, recorriendo todo la geografía catalana. La carta, incluso, ha llegado a cosechar un primer premio en la categoría de restaurantes con el precio medio por comensal más elevado del concurso Cartaví, que distingue la presencia de vinos catalanes. Su extraordinaria bodega, de la que se ocupa con pasión Jose, ha acumulado joyas históricas e incluso ediciones limitadísimas prácticamente imposibles de encontrar en otros establecimientos. Pese a ser, propiamente, un restaurante de pescados y arroces (los preparan incluso individualmente) los tintos han ido escalando presencia con la mayor demanda de la clientela. Ya copan un tercio de las consumiciones, igual proporción que blancos y cavas. Y es que la clientela del buen vino se muestra cada vez más abierta y dispuesta a librarse a las novedades y a ser sorprendida.
Fotos de Marejol, Vilanova i la Geltrú
Esta foto de Marejol es cortesía de TripAdvisor
Su cocina se ha maridado con motivo de este reportaje con los auténticos y telúricos vinos de las bodegas Viticultors del Priorat (DOC Priorat) y Fra Guerau (DO Montsant) en el interior de la província de Tarragona y dirigidas técnicamente por la joven enóloga de Batea Judit Llop. Viticultors del Priorat, la firma elaboradora de los vinos Morlanda, está situada en Bellmunt del Priorat. La propiedad se sitúa entre cerros, el más alto de los cuales es el de Morlanda, que da nombre a sus vinos. Fundada en 1997, abraza 72 hectáreas, de las cuales 22 son de viña, algunas situadas en pendientes y otras en terreno más llano, en altitudes que van desde los 190 hasta los 220 metros sobre el nivel del mar. Los vinos de Morlanda son fruto de viñas de veinticinco a cuarenta años de edad, a pesar de que también hay de más jóvenes y otras de nueva plantación. Las variedades autóctonas garnacha y cariñena protagonizan sus hedonistas vinos de guarda. El Priorat, con su telúrica belleza, es una de las regiones vitivinícolas más prestigiosas del planeta. Sus concentrados y minerales vinos, sus pizarrosas viñas, su heroica agricultura y su telúrica belleza atrapan poderosamente al visitante. La DOC Priorat es la única calificada en Catalunya y una de las dos únicas reconocidas con este sello en el estado español, junto con La Rioja, de acuerdo con los requisitos y procesos de producción que se siguen en esta región vitivinícola.

Maridando con Morlanda

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  • Morlanda Blanco 2011 & Gambas de Vilanova
El enamoradizo Morlanda 2011 ha servido de mar en el que han surcado unas impresionantes gambas de Vilanova a la plancha regadas con un concentrado del jugo de sus sabrosísimas testas. Es un vino varietal, untuoso, ligeramente licoroso, sabroso, corpulento, floral (hinojo) y afrutado (frutas carnosas de primavera como el melocotón) que bascula buscando el equilibrio entre una muy buena expresión frutal y un sutil aporte de la crianza en barricas nuevas de roble francés solo de un tercio del vino (fermentado y criado). El resto se ha elaborado en depósitos de acero inoxidable. La totalidad de este vino de color amarillo pajizo (85% garnacha blanca y macabeo) se ha sometido al battonage, buscando mayor complejidad y estructura sin renunciar a la elegancia. En la próxima edición de la Fira del Vi de Falset se presentará la nueva añada. Se trata de un gran vino para maridar con la sabrosa y dulzona delicadeza de unas gambas memorables en su justo y respetuoso punto de cocción.

  • Morlanda 2009 & Gallo de San Pedro con cigala de Vilanova
Quizás el pescado más selecto, junto con las escorpenas, que nade por las mesas del restaurante Marejol sea el gallo de San Pedro. Es un pez muy escaso pero muy sabroso y de fina y exquisita carne. En este maridaje se propone a la plancha, acompañado de una señorial cigala también de la lonja de Vilanova y de almejas. Un toque de salsa de piquillo navarro y unos berros dan el toque de color a un plato exquisito, a la altura de los mejores restaurantes mediterráneos. Su maridaje vinícola no podía ser más interesante. Se ha escogido el hedonista y elegante Morlanda 2009, un vino que acaba de irrumpir en el mercado a un nivel superlativo. Este tinto es un estándar de buen gusto, una prioratina garnacha y cariñena al 50% que ha llegado a su cota más alta con esta añada. Buena intensidad de frutillas (negras y rojas), gran integración de la madera, armonía y tensión, sedosidad, taninos redondeados mostrando unas uvas que han llegado a una correcta maduración fenólica, acidez equilibrada, inequívoca mineralidad y complejidad y, por encima de todo, una frescura mentolada en boca que lo alargan y lo convierten en sensacional. El vino va evolucionando en la copa, ofreciendo más notas maduras, balsámicas y chocolatosas.

Maridando con Garbó y Guerau

Los vinos Fra Guerau (Viñas del Montsant) deben su nombre al monje Guerau Miquel, uno de los personajes históricos más célebres del Montsant. Se elaboran en el municipio de Marçà. Sus vinos son de concepción moderna con una muy ajustada relación calidad-precio. En el Montsant, con 1.900 hectáreas y una producción global de 5 millones de botellas, se persigue ser fieles a la calidad y la singularidad del producto. Desde el Consejo Regulador de la DO Montsant se entiende que “la semilla de esta diferenciación es la apuesta por las variedades autóctonas. La garnacha y la cariñena, en los suelos de Montsant, junto con el clima y la mezcla con las variedades introducidas con posterioridad (cabernet, syrah, merlot...), acaban configurando unos vinos excelentes. Y en esta búsqueda de la excelencia la otra parte del mérito corresponde a enólogos y bodegas”.
 
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  • Garbó Rosat 2012 & Pulpitos ‘de primera tria’
Unos diminutos pulpitos de ‘primera tria’ que atesoran un intenso sabor a mar han abrazado con sus inapreciables tentáculos los frutales aromas (sabrosas fresas y frambuesas con nata) de este rosado que acaba de estrenar añada y nuevo estilo. Inspirado en el cromatismo de los rosados provenzales, este vino de color salmón se elabora con garnacha (70%) y syrah. Es un rosado por sangrado, goloso y con buena estructura, creado para conquistar los paladares internacionales. Ideal para pastas o arroces (especialmente para risottos), en el restaurante Marejol se ha propuesto un maridaje valiente pero muy interesante con unos sensacionales octópodos salteados, con ajos tiernos y una pincelada de ajo y perejil.

  • Guerau Tinto 2009 & ‘All cremat’ de rodaballo
Rescatado de los ranchos marineros de las barcas, el ‘all cremat’ es uno de los platos que más y mejor identifican el ADN de la cocina tradicional de Vilanova i la Geltrú. Es un plato sencillo, pero con cierta contundencia gustativa. La excelencia de la carne del rodaballo reina en un lecho de patatas que han absorbido todo un castillo de fuegos de artificio gustativo. Se ha querido aliar con un vino que se asienta en una notable carga frutal (frutillas rojas y negras muy maduras) y que muestra aromas a cedro y vainillas. Elaborado con garnacha tinta (50%), Merlot (30%) y syrah, su maceración se prolonga en torno a los 30 días y su crianza se realiza por espacio de 12 meses en barricas de roble francés Allier (70%) y americano. De intensidad alta y color rojo picota, es intenso pero con entrada sedosa. Es corpulento e indiscutiblemente tánico, entablando un buen ‘entente cordiale’ con el ‘all cremat’.


En la foto (de izquierda a derecha), Jorge de Gispert (Freixenet), Ramón Francas (periodista), Judit Llop (enóloga de Bodegas Morlanda), Juan Robles (editor) y José Gallego (propietario del restaurante Marejol de Vilanova i la Geltrú).

Judit Llop y Susi Gallego han sumado su experiencia para ofrecer un maridaje de gran altura a orillas del Mediterráneo en una soleada jornada justo unas horas antes de la llegada de la presente primavera. Entre plato y plato, entre copa y copa (Riedel), desde el comedor se contemplaba el bello regreso de las barcas de pesca con sus sabrosos botines. El resultado de la travesía por platos y copas no podía llegar a mejor puerto. Contradiciendo a Sócrates, no siempre para desembarcar en la isla de la sabiduría hay que navegar en un océano de aflicciones.


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