dijous, 9 de maig de 2013

Recorrent un Priorat de rècords, per a Selectus Wines

René Barbier a la vinya on neix Nelin
Fredi Torres, de Saó del Coster

En el darrer número de la revista de prestigi Selectus Wines (http://www.selectuswines.com) signo un ampli reportatge on recorro el Priorat i alguns dels seus cellers. És un dels paisatges vitivinícoles que més m'atrauen. Tant és així que m'he convertit en un dels veïns d'questa comarca de viticultura tan heroica.


Recorriendo un Priorat de récords


RAMON FRANCÀS
Pese a la enquistada recesión económica, la Denominación de Origen Calificada Priorat alcanzó en el último año cifras récord de ventas. La facturación se ha incrementado en un significativo 30% durante el 2011 (850.000 botellas más), y ha logrado la cifra récord de 3,78 millones de botellas, con el aumento más destacado de los últimos siete ejercicios. Además, la DOCa Priorat continúa creciendo y ya llega a las 96 bodegas inscritas. También ha crecido el número de viticultores, hasta alcanzar los 637. Si bien es cierto que el precio mediano de los vinos ha decrecido en los últimos años, los vinos del Priorat siguen conquistando nuevos mercados internacionales. Ya se exporta a más de 60 países, manteniéndose Estados Unidos y Alemania como los principales feudos. Además, se ha empezado a abrir un incipiente mercado en China y en el sudeste asiático. El presidente del Consejo Regulador de la DOCa Priorat, Toni Alcover, destaca que las últimas cifras reflejan que “el esfuerzo orientado a la calidad y a la internacionalización se ha visto recompensado en un contexto de dificultades económicas”.
            Los vinos del Priorat, además, siguen copando las preferencias en la última lista de la guía de vinos más alabada y criticada, a partes iguales, del mundo: The Wine Advocate, del gurú de Baltimore Robert Parker. Hasta seis Priorat, tres cavas y un Costers del Segre ocupan las diez primeras plazas de la lista Parker de Catalunya y Baleares, que ha elaborado por primera vez el catador británico Neal Martin. Si se analizan los 20 vinos mejor puntuados las preferencias de la guía norteamericana se muestran aún más diáfanas: 12 son Priorat (de Mas Martinet, Clos Mogador, Álvaro Palacios, Terroir al Límit y Portal del Priorat). Desde el Consejo Regulador de la DOCa Priorat se ha hecho una valoración positiva de las puntuaciones “en el contexto del reconocimiento que han alcanzado los Priorat en los últimos años por todo el mundo”. Se ha añadido que estos buenos resultados representan “un nuevo estímulo para bodegas y viticultores para seguir manteniendo los niveles de calidad y fidelidad al territorio a la hora de cultivar y elaborar sus vinos”.

Clos Mogador

            Este pasado verano he asistido a entusiastas actividades vitivinícolas y he recorrido alguno de los proyectos más significativos de este Priorat que, pese a las dificultades, mantiene un claro liderazgo entre los vinos más afamados del planeta.  El periplo lo inicié a mediados de julio en Clos Mogador, visitando de la mano de René Barbier la viña de la que se obtiene buena parte de las uvas del sensacional blanco Nelin. El canto rechinante de cientos y cientos de cigarras a pleno sol, que se multiplicaba hasta convertirse en un zumbido atronador, nos recibió en Nelin (Gratallops). En esta finca, las plantas aromáticas y las flores invaden unas vides rebosantes de insectos.
            René, que ya suma más de 30 años de viña y más de 20 de vino con su Clos Mogador, el portentoso vino de finca de su pizarroso anfiteatro, no ha perdido ni un ápice de entusiasmo. Sigue considerándose “más filósofo que vinatero”, y afirma que hace vino donde se ha enamorado del lugar. Continúa, además, siendo un ferviente defensor de la filosofía del terroir. Como afirma en su espectacular libro conmemorativo Clos Mogador: “es posible sentir y saborear los frutos que la tierra nos ofrece, capturar por la experiencia el ADN de un lugar. En consecuencia, es posible amar un terroir, ayudarlo, trabajar con él, y, finalmente, transmitirlo en una botella”.       También en compañía de René Barbier y de la periodista y escritora Empar Moliner catamos el seductor Manyetes 2009 (90% cariñena y 10% garnacha), un Vi de Vila balsámico y mineral que ya desde un primer momento se muestra exuberante, con marcada fruta y con unas notas mentoladas muy nítidas. También catamos el Nelin 2010, un blanco con cierta madurez y notas a orejones y frutos secos. Es un blanco con mentalidad de tinto, un blanco que René recuerda que “no es para refrescarse”. Este mago del nuevo Priorat también nos ofreció una verdadera joya, el Clos Mogador del 2002, un tinto hedonista y maduro, balsámico y profundo que se muestra con mayor juventud de la que realmente tiene.

Vall Llach

            Ya en agosto visité Vall Llach de Porrera, donde preparan unos escasos rancio y un vino dulce  natural elaborados siguiendo el estilo más tradicional y donde ultiman el lanzamiento de su último tinto, un singular Vi de Vila que llega al mercado de cara a la campaña de Navidad rondando los 60 euros. Salustià Álvarez, con su habitual apasionamiento, muestra un proyecto fundado por el notario Enric Costa y por el cantautor Lluís Llach, que no ha dejado de apostar por la microproducción controlada de sus fincas y trossos “con el objetivo de que la calidad prevalga siempre por encima de la cantidad”. Vall Llach mantiene su marcado estilo maduro con viñas de las variedades cariñena y garnacha de entre 60 y 90 años. En Vall Llach siguen trabajando desde sus dos bodegas, la de elaboración (La Final) y la de crianza (situada en la casona de Cal Valdrich), con el objetivo de obtener vinos “fascinantes y exclusivos”.

Ferrer Bobet

            Mi periplo veraniego en el Priorat también me condujo al gran proyecto de Ferrer Bobet (Sergi Ferrer-Salat y Raül Bobet con la colaboración de la enóloga Isabel Fortuny). Mantienen su filosofía de “respeto” por la tradición vitivinícola del Priorat pero apostando por vinos de extrema elegancia pese a su concentración y corpulencia. Buena muestra de ello son los dos tintos que nos ofreció Isabel Fortuny. Catamos el Ferrer Bobet 2010 (70% cariñena y 30% garnacha), un vino con mucha fruta (gominola que recuerda a frutas rojas como las fresas con nata), muy buena acidez, muy fresco (mentolado). Con una producción cercana a las 18.000 botellas, esta añada, según Isabel Fortuny, “tiene el frescor de la del 2008 y el cuerpo de la del 2009”. También nos ofrecieron el formidable (pese a que mejorará notablemente con el redondeamiento que experimentará en la botella) Selecció Especial 2010: frutas negras y notas florales (violetas) en un tinto de gran altura, muy complejo y mineral (punta de lápiz).

Viticultors Mas d'en Gil

            Todo pasión, el propietario de Viticultors Mas d'en Gil, Pere Rovira, me ofreció la enésima visita las  43 parcelas de su espectacular finca de 125 hectáreas en el término municipal de Bellmunt del Priorat. Mas d’en Gil, según Pere Rovira, representa mucho más que una bodega “comprometida en elaborar vinos de alta calidad”. Es un sueño hecho realidad. Ante todo, significa para su fundador la “inmensa gratificación personal de culminar una larga trayectoria en el mundo del vino con la posibilidad de hacer realidad un sueño: después de dedicar toda una vida al conocimiento del vino y de la tierra, representa la oportunidad de llevar a cabo su proyecto más personal y de poder participar en todo el proceso desde sus inicios, junto con su familia y un apasionado equipo humano, cuidando al máximo todos los detalles, desde la viña hasta la presentación del vino, dejando constancia de su devoción y su saber hacer”.
            Ahora que caminan hacia la biodinámica y que acaban de incorporar una nueva mula, la Clara, también enfilan la recta final de su último gran proyecto: en su tradicional vinagrería están elaborando un concentradísimo vinagre de altísima calidad que se situará entre los mejores del mundo a pesar de que sólo podrán ofrecer una escasísima producción de 6 litros anuales. La visita, que se prolongó por espacio de cuatro horas , finalizó con una ilustrativa cata de sus vinos capaces de trascender con una muy buena relación calidad-precio. La cata (realizada en un día fruta) se inició con el blanco Coma Alta 2010 (garnacha y viognier con un toque de madera): Se trata de un vino que ofrece notas francas a melocotón de agua, hinojo y cacao. En boca muestra almendra amarga y una buena acidez. Es un vino que añada tras añada profundiza en la fruta y va reduciendo madera. No parece que tenga 15º. La cata prosiguió con el Coma Vella del 2008 (una añada difícil). Este Coma Vella, sin embargo, es maduro, redondo, con notas a frutas rojas producto de la garnacha y con marcadas notas a eucaliptos. El tercer vino, Clos Fontà del 2007, muestra una profundidad extraordinaria, una notable fuerza tánica y una increíble frescura mentolada. Es muy largo y enamoradizo. Destaca por la elegancia y por notas de piel de naranja confitada y de olivas negras (60% cariñena y el resto garnacha). El repaso a la producción de Mas d’en Gil finalizó con el gran Nus 2009, un dulce natural que en nariz se muestra como un vino tranquilo pero que en boca presenta una dulzura nada empalagosa. Sus 18 gramos de azúcar por litro se integran en un vino memorable.

Scala Dei

En la histórica bodega de Scala Dei conocí de primera mano gracias al enólogo Ricard Rofes y al director de comunicación y marketing del Grupo Codorníu, Diego Lo Prete, sus ambiciosos nuevos proyectos. La vieja y algo lúgubre tienda de Scala Dei, así como sus viejos porrones, han sido substituidos por un confortable y moderno centro ecoturístico centrado en el mundo de la degustación.
            Pero su principal novedad tras el relevante giro dado a partir de la cosecha del 2007, coincidiendo con la incorporación de Rofes, son los nuevos vinos de la más alta gama que podrían empezar a comercializar a partir del próximo mes de marzo. Caté los vinos en los propios viñedos de los que nacen y con los que Scala Dei quiere intentar explicar su personalidad a través de sus grandes garnachas de baja producción. La llicorella de la parcela La Creueta (con vides de unos 48 años), los cantos rodados de Artigots (con garnachas de 55 años) y la arcilla de Sant Antoni, con vides también plantadas hace más de medio siglo, han permitido elaborar tres grandes garnachas, que se comercializarán conjuntamente en una misma caja que se ofrecerá por unos 180 euros. Son vinos de la añada 2010 de los que me ha apasionado especialmente el elaborado con uvas de La Creueta. Es un tinto muy mineral, con notas a frutas negras (moras), balsámico y que destaca, muy especialmente, por un largo y fresquísimo final que lo hacen elegantísimo. Con estos tres grandes vinos nacidos en ancestrales viñas que cultivaron los monjes de La Cartuja de Scala Dei confían alcanzar la distinción de Vi de Finca, un honor que hoy por hoy solo ostenta Clos Mogador.
            En Cellers Scala Dei han trabajado en los últimos años por trascender en calidad adaptando la bodega a sus 41 viñas diferentes. Cuentan con  66 hectáreas de viñedos propios, a las que suman 12 he4ctáreas de proveedores que controlan directamente. En el 2011 llegaron a realizar hasta 56 vinificaciones diferentes. Junto con Ricard Rofes y Diego Lo Petre, pude catar una amplia vertical de sus vinos y dos enormes joyas: los Cartoixa de 1974 y 1975 (me quedo con esta última histórica añada).

Saó del Coster

Mi tour prioratino lo cerré visitando los viñedos y la pequeña bodega artesanal de alquiler de Saó del Coster, en Gratallops. El gallego Fredi Torres, todo un referente del nuevo Priorat tras dejar de pinchar discos en Lausana, se ha convertido en un emergente viticultor y elaborador. No duda en afirmar que prefiere trabajar la tierra con sus mulas Morena y Pepe que con el tractor e incluso cuenta ya con una setentena de gallinas. Fredi Torres defiende la labranza con tracción animal para “respetar, y no modificar, la orografía de los costers con viñas viejas del Priorat”. Tener animales, asegura, les permite hacer compuesto y continuar trabajando con el ciclo de la biodinámica en toda la viña. Para Fredi Torres también es una elección personal, puesto que “nací en una granja gallega y el proyecto de Saó del Coster es como un regreso a unos orígenes en la que los animales forman parte de manera clarísima”. Torres, con la colaboración de diversos socios, acaba de ampliar sus viejos viñedos con el viejo coster de Canyarets: 8 hectáreas donde garnachas y cariñenas de hasta 80 años serán recuperadas para la elaboración de singulares vinos. Subimos a la nueva finca con un desvencijado todoterreno para recibir con gran satisfacción las primeras gotas de lluvia de uno de los veranos más secos que se recuerdan en el Priorat.
            Con una producción de poco más de 20.000 botellas, Saó del Coster, fundada en 2004, afrontará próximamente la construcción de una nueva bodega, en la que se ha anunciado que invertirán 400.000 euros. Fredi Torres es un ferviente seguidor de la ecología y la biodinámica pero nada quiere saber de sellos ni de corsés normativos. Produce “S”, Terram y su escaso pero memorable cariñena Planassos. Con Fredi Torres y su colaborador Xavier Barrachina caté sus más que interesantes vinos, en botella y en barrica. Una frescura digna de admirar pese a la gran concentración sobresale en sus vinos más jóvenes mientras que en las añadas más antiguas se constata una clara inspiración clásica, bordelesa, en la que la madurez y las notas de crianza (cueros) convierten en aterciopelados sus tánicos tintos.

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